Un café para divinas

Un famoso político dijo: “Un buen café debe estar caliente como el infierno y ser negro como el diablo, puro como un ángel y dulce como el amor”. ¿Estas de acuerdo?

Si para ti el tomar café va más allá de ingerir una infusión, si es más que tragar una bebida para espabilarte, si estás esperando que llegue tu momento de sentarte a disfrutar de una taza de tu café preferido, estarás de acuerdo conmigo en que no sirve cualquier café.

Para ti el proceso de beber café es un arte que envuelve a los sentidos, disfrutar de su aroma, degustar su sabor, entender su historia. Un momento en el que te sumerges en la magia de su sabor y te dejas llevar por ella.

Lo mismo me fijaré en las cafeteras de hoy. Las que se llevan son las de cápsulas, pero no todas son buenas ni bonitas. Ya que tendré la cafetera a la vista en mi cocina y será usada por mis invitados, quiero que sea bonita, limpia y con un atractivo diseño. ¿Qué cafeteras encajan en estos requisitos? Yo me quedo con la Nespresso Inissia: pequeña, practica y preciosa. La Tassimo T20 queda en segundo lugar. El diseño no es muy allá, pero hace buen café y cumple.
Eso en cuanto a cafeteras.

El primer dato a tener en cuenta es conocer el punto de origen del café, esto es un buen indicio de cómo será el café final. El de mejor calidad es el que tiene el grado AA, los de los granos más grandes.

Los expertos recomiendan comprar el café en granos enteros y moler solamente la cantidad que vayamos a utilizar en ese momento, para que su aroma se mantenga por más tiempo. La mejor solución para conservar el café en grano son las latas presurizadas que mantienen todas las características en perfecto estado durante más de un año.

Otra opción es comprar el café ya molido bien en paquetes o bien en cápsulas. Estos envases tienen que ser envasados al vacío y oscuros, que no pase la luz a través de ellos, para preservar todas las propiedades organolépticas del café.

Si buscas la excelencia en cada taza es esencial que sepas reconocer un buen café. Esto se hace a través de los sentidos.

Vista: Los granos de café tienen que tener un color tostado uniforme. Los granos de café Arábigo son reconocidos por su gran calidad y por conservar sus características después de procesarlo. Un buen café expreso se debe de reconocer a primera vista, su crema debe ser densa, tener unos 2-3 milímetros de altura y tener un color marrón avellana y reflejos rojizos, además tiene que mantener su consistencia aun cuando le demos vueltas con la cucharilla. Si la crema tiene un color agrisado esto quiere decir que es en su mayoría café Robusta, en cambio, si es blanquecina, significa que se ha usado menos café del recomendado, el molido es insuficiente y el prensado en el filtro es muy ligero.

Los cafés de baja calidad poco torrefactas no suelen tener crema ya que su contenido de grasas y glúcidos es escaso.

Olfato: El olor es la primera toma de contacto con el producto, y nos da pistas de cómo será el cuerpo del producto. Si compras el café ya molido, destapa la bolsa y huele su incomparable aroma.

Conocerás tu café preferido por su aroma, tanto antes como al final. Cuando tengas la taza de café enfrente, inspira su olor despacio, concéntrate en los aromas que te vengan a la mente: afrutado, tostado, chocolate…

Tostado: es el dominante en los expresos, debido a los componentes que se forman por la trasformación de los glúcidos.

Chocolate: nos evoca a olores como de vainilla y cacao.

Afrutado: surgen notas cítricas.

Pan tostado: Un olor que recuerda a pan recién salido del horno.

Gusto: Prueba primero a darle un pequeño sorbo para que llene tu paladar de su sabor. Juega a identificar cuales son estos. Advertirás tres sabores al primer sorbo: dulce, ácido y amargo.

Luego empezarán a surgir otras peculiaridades como la temperatura, la suavidad y la contractilidad.Un equilibrio entre cuerpo y acidez, un rico aroma y un sabor agradable es clave de un buen café. Cuanto más grado de acidez tiene un café más suave es.

En el caso de los buenos cafés la perdurabilidad debe de ser muy duradera, para que la sensación de placidez se prolongue en el tiempo.

Se puede reconocer un café por las sensaciones que nos produce, así que no hace falta ser un experto para saber si un café es de buena calidad o no lo es. Simplemente déjate llevar por tus sentidos y si experimentas que algo rompe esa armonía, es que te están dando gato por liebre.